CUATRO POEMAS DESDE EL ENCIERRO
1 Madre, lo siento. La niebla de enero vuelve a habitar en mí. Ya no basta con ocultarlas en estas frágiles líneas Ahora brotan junto con mis miedos… Extraño el viento, madre. Extraño que me recoja y me envuelva en su olvido y me expulse en otro mes que no sea este. En un mes donde tu calor me encuentre y me digas que ya no hay motivos para huir. Pero la niebla es lo de menos, madre sino lo que habita en mí. 2. Tu ausencia transita desnuda por este cuarto ignorando las mañanas y sus bastardas estrellas. Quién sabe por qué. Crean grietas, exponiendo a los verbos que tiemblan al grito desmedido de tu silencio. Juegan con el eco de tu dolor, con aquella paternidad que habitó en el rincón más alejado de mi inocencia. Donde el brillo de los atardeceres nunca conoció el rencor de tu adiós. 3. Dos gallinazos atiborran mi alma compasivamente. ¡Soy yo! ...