Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Retratos

Página en blanco.

Imagen
  Una página en blanco que se sostiene enclenque entre el silencio de un cuarto. Un cuarto que donde habita, a duras penas, rumores, metas, sueños, e ideas truncadas por el viento. Un viento tibio, algo asfixiante, que los invade sin previo aviso... Y nuevamente la página suelta un ruido. Un ruido torpe, un ruido sin sentido ni dirección. Así como todas las noches de las últimas noches donde aquel individuo se olvidó que es ser él. Es extraño, pues aquel individuo observa detenidamente la rutina. Algo metódico, vicioso. Llega, se sienta, suspira, mira, prende el ordenador y se queda estático. Como las polillas de su habitación, jugando con los recuerdos fugaces. Como los zumbidos son algo extraños, intenta describirlos. No tiene nada, se dice. Y es así, no hay nada de bueno en aquellos zumbidos ni en los golpecitos que dan esos insectos al foco de la habitación. Se levanta, busca algunos libros, los vuelve a releer, (algunas partes) se aburre. Nada, nada, nada le convence. Está per...

BREVES JUSTIFICACIONES ENTRE EL SILENCIO COMPARTIDO Y EL RUIDO SIN SENTIDO

Imagen
I Me he dado cuenta de que todo esto ya no tiene ningún sentido. Despierto, trabajo, leo, me quejo de mí mismo, lloro, duermo. Así son todos los días de este mes y del pasado año y del pasado… (Claro con ciertas disgregaciones). Cojo el teléfono, tratando de distraerme de mis monótonas acciones viendo las “historias” de los demás. Gente irradiando alegría (o algún tipo de felicidad) en diferentes lugares, eventos. Me pongo a pensar si son suficientes sus motivos para que lo hagan. Yo he tratado de llevar ese ritmo, pero no puedo. Mis intentos son fallidos y se cuentan por montones con experiencias totalmente bochornosas para mí. Y no sé si sea una justificación buena, pero yo no suelo encontrarle sentido a ello. Cuando se me presenta alguna reunión o encuentro para asistir, la acepto. Pero mientras van transcurriendo los minutos, llegan a mí pensamientos del por qué no debo asistir. Y son muchas, demasiadas, que llegan al punto de ser una inaudible discusión en mi cabeza. Y eso me en...

Fin de los dos mil dieciocho. Presentación de "Más allá, donde todo nace".

Imagen
  1. Acerca del como surgió.      No soy bueno con las fechas, si estas no van relacionadas con algún hecho que me haya marcado. Podríamos iniciar, por ejemplo, en un determinado día de un diciembre de un año que no recuerdo. Lo que si recuerdo, y con tal nitidez, es la despedida de mi madre mientras me embarcaba al bus. Un largo viaje de aproximadamente ocho horas y un viento helado recibiéndome. Con quince años, creo, viajaba a Huancayo en busca del calor de mi padre. Lo importante fue que, sin querer, descubrí una identidad del que solo habitaban en los recuerdos de mi madre y diálogos de mis abuelos. Tradiciones, costumbres, creencias. La religiosidad ferviente de enero y octubre. Bruscamente, mi pubertad limeña era sedimentada con su nostalgia. Y que hasta hoy persiste. Historias y anécdotas que hacían que mi estancia de casi tres años fuera la mejor etapa de mi existencia.      El siguiente recuerdo es de un mes de enero en que parto de allí....

junio 27, 1993

Imagen
  Sobre una hoja de tristes colores ocres, inicia su travesía, temeroso, percibiendo mi presencia. Cruza por un grupo de fotos oxidadas por el tiempo. Por un campo de alcachofas que abriga la temerosa mirada de un niño de que aún no sabe realmente su destino en el mundo. Ese mismo niño, pero con meses de nacido, recostado sobre los asientos de un bus interprovincial. Tal vez fue su primer viaje. Un llanto ajeno. Una mirada cálida, la de su madre, que no deja de abrazarlo; frente a la antigua plaza de armas, con su abuelo y con la chica que le ayudaba a cuidarlo y que años después se volvió loca. Otra, un poco más borrosa, frente a un lugar indefinido de la nueva lima de los 90. Rodeado de pequeños de la misma edad descubriendo esa frívola realidad. Otra, en una manta, recostada sobre la espalda de su madre en una de las peores noches; frente a un grupo de vecinos que impacientes esperaban algo que nunca se supo. Una vela encendida frente al rezo sin sentido de aquel niño que cerrab...

LA POETA QUE LEYÓ A PANERO

Imagen
No recuerdo exactamente la primera conversación que tuve con ella, pero si la última. Una reunión del poeta Leopoldo María Panero con Carlos Ann y Bunbury en el psiquiátrico de las Palmas. Soy su hija, me respondió a mi reacción infantilmente efusiva de su pequeño video. Le comenté que esa es una de las más épicas entrevistas que he visto de Panero; especialmente cuando le coge de los huevos a Carlos. Este tipo es de los pocos poetas que respeto; me responde. De los que decían la verdad. Ahora casi todos quieren ser reseñados y demás y quedar bien con todos. No sé cuándo los escritores empezaron a ser tan tibios. ¿Tú crees que no te hubiera querido? Por lo menos tú eres hombre… Yo tengo que lidiar con una sonoridad hipócrita donde se cumple lo de Orwell: "todas somos iguales, pero algunas somos más iguales que otras". Si, creo que si… respondí tímidamente. Ese poeta que murió en un manicomio.   ¿Te has dado cuenta? Me interrumpió. Hay un extracto de una entrevista –le corté l...

RETRATO DE UNA VARILLA DE MADERA QUE NOS SOSTENÍA.

Imagen
  En memoria de mi amigo Pablo. Nunca supimos cuando realmente empezó aquella manía tuya de jugar con el palo de la escoba. Cuando menos lo pensábamos ya estabas inclinándote con ella. Apegado a la pared de la sala, dibujando líneas imaginarias. Atrás había quedado el porte serio que te obligaba tu trabajo. Eras tú. Con expresión seria mientras fingíamos no verte, recostado, a veces sin camiseta, escuchando aquel programa olvidado en esa frecuencia olvidada. Otras veces guiado por las acrobacias de las series que veías, y veías reiteradas veces en madrugadas como esta. Tratabas de imitar aquellas destrezas de esos actores asiáticos. Esos movimientos acrobáticos inexplicables que tú creías constantemente. Muchas veces releyendo expedientes de tus casos. Amigo. Lo que si sé es la última vez que te pusiste a jugar con ella. Temblando por la enfermedad, te sostenías con dificultad. Seguías considerando en la bondad de la madera. –canaliza todo lo malo–. Aun lado, la radio con la mi...

Retrato de una nube negra.

Imagen
  I Un puñado de nubes negras escapaba del viento. Venían del este. Y a pesar de lo escandaloso, nadie se percató   de ellas. Pues el humano era tan soberbio que nunca miraba arriba si no era para maldecir o pedir clemencia. II Una trató de burlarse de sus compañeras y se salió de la fila. Y se ocultó entre una humareda de un incendio de algún lugar que nunca se conoció. III Las demás hacían lo imposible para llegar hasta lo más alto del cielo. Pero el tramo les resultaba cada vez más doloroso. Muchas se difuminaban en pequeñas esporas grises, otras enloquecían y divagaban como muchas desorientadas nubes. Muy pocas seguían. IV –Ustedes no pertenecen aquí. –les dijo un par de cúmulos blancos que los vieron pasar. –regrésense. Algunos hicieron caso y descendían entristecidas. Otros, pocos, las ignoraron y siguieron subiendo ante los insultos desenfrenados. V Cansadas, se toparon con unas inmensas y alargadas nubes que transmitían paz (o eso creía). Imponentes...