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En esta Época

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Cuando inició esto aún no creíamos todo lo que acarraría. Y es que las situaciones fueron totalmente variables en diferentes zonas. En el caso nuestro, desastroso. Era marzo. Cuando todos iniciaban los planes para el feriado de semana santa, llegó desde oriente, un virus que cambió los planes, tomando de sorpresa a países que apenas tenían un brote de prosperidad. Unas semanas después del primer infectado, nos ordenaron aislamiento obligatorio. Y duele aceptarlo; muchos no supimos entender lo que implicaba esto. A este punto, las noticias que llegaban de Europa nos daban, como premonición, lo que nos ocurriría y muy pocos tomamos conciencia. Se cerraron las fronteras y se restringió el transporte interprovincial. Pero era tarde. Días siguientes el número de los infectados aumentaba aritméticamente. A esto, la gente recién empezó a ver lo crudo de la situación. Cada uno nos decíamos “menos mal que cerraron las fronteras antes de que empeore o estaríamos como Italia o España ”. Y l...

Frank Kafka: La transformación y otros relatos.

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En un veintiséis de abril de dos mil veinte a las tres y cincuenta y dos de la mañana tal vez esperabas, como muchas, las órdenes dictatoriales de mis impulsos por leerte y fue cuando la crisis se agudizaba y alteraba a la sociedad cuando me cuestionó tu interior. Vaya casualidad.   Pequeño y frágil mundo compuesto por más mundos. Al iniciar me topé con un ensayo de su obra en vida y descubrí de sus temores y sus rechazos (de la amada e inalcanzable Felice que le propuso matrimonio tres veces y las tres veces le rechazó; de su padre que no comprendía el porqué de “rebeldía”. Y a la que nunca mostró algún afecto; de la propia editorial que veía una singularidad única de describir lo anárquico del siglo XX y lo que estos causarían a sus escasos lectores). Sus relatos plasmaron la duda ante lo desconocido y lo que implica a ello, ya sea por la monotonía o la complejidad de sus personajes, que un reflejo de los comportamientos de la sociedad de su época. La destreza en crear sus...

Fragmentos de V.

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I –Es de noche– . Entre las paredes mal asfaltadas, gobernadas por carcajadas policromas, resaltaba una tímida, cálida y abandonada mirada. –Y otra vez pienso en ti– . Ella, en una esquina, rodeada de un grupo de complejas personalidades que la hacían sentir vacía, pedía a gritos ser rescatada. – En todo lo que pasamos y vivimos–. A él le bastaron segundos para saber de que era una de esas mujeres que crean armaduras de personalidades para ocultar en su interior delicados recuerdos ínfimos. – Lo bueno, lo malo– . Muchos se habían hecho el hábito de mirarlos caminando embobados por los estrechos pasajes de la avenida.  –lo nuestro–.  Iban  burlándose del agrio mundo que creían absurdo. –Recuerdo esos besos– . Primer amor. –En los lugares más tiernos, en la frente, en la mejilla– Compartían penas, rencores y sueños que se desvanecerían con el tiempo.  –Y en otros que para qué decir–. Pero fue una noches típicas donde miraban a la luna jugar con las estrell...

"EL PAÍS SE DESANGRA"

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La época subversiva en su apogeo. "Desde el Valle de las esmeraldas" (Estruendomundo; 2011) relata las primeras vivencias militares del subteniente Leoncio Goicochea (Elías), retratadas junto a su comando en las zonas de Suinabeni, Río Ene, Constitución e "Infiernillo".   Bajo el primer plano de un narrador en primera persona describe con exactitud las situaciones y emociones que habitan en ellos en las épocas de enfrentamientos que muchas veces son dadas de improvistos. Fuente “Elías” entra a entablar papeles y acciones casi sin importancia con personajes terciarios a lo largo de la marcha por los diferentes pueblos (El desertor Iberico, La chola bonita, Cholo negro o el ahijado) para el desenvolvimiento de su tropa.  Siempre con el recuerdo presente del temor y la desesperación de una sociedad casi ya desapercibida entre el paisaje. Los personajes Siempre están en constante movimiento, Pendiente de una traición o emboscadas. Esto hace de la novela u...

+3 Poemas de soledad, monotonía y desesperanza y la primera nota del viento de invierno.

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El sol estaba resentido con mis muestras de desafecto, la intimidada luna espectaba a lo lejos mis bostezos y los vientos insípidos me mostraban los estragos de una madrugada bien aprovechada. E Ya he partido. A abrazar otras vocales y danzar con monosílabas insípidas. Extrañaré tu vacío cálido, tus punzadas y tus carcajadas a la nada cuando nos conjugábamos en los infinitos veranos. Siempre estaré ahí. En la lista de las consonantes abandonadas esperando la oportunidad robada al tiempo. Porque no he partido, solo seguí al río del olvido en empolvados predicados. Atardecer de tus mañanas. I Tus labios, minúsculos infiernos de abismos toscos, injurian tácitos afectos,   –Nódulos de verbos muertos– Tu eco. Discrimina mis secas pulsaciones,     toma por asalto a los recuerdos y, uniéndose con tu vaho,   se funden con el atardecer. II Monocromo ritual, de tus brisas, Melómano. Tus rezos, ...

Esbozos del atardecer.

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5:55 p.m de un trece de febrero. Divagando por los infinitos mares virtuales que se crearon en esta generación, me topé con un náufrago. De esos que se deciden perderse por cuenta propia y reaparecer cuando la realidad lo amerite. –¿Por dónde te lleva (ahora) la vida? –pregunté. –Qué difícil esa pregunta. Humm, A ver citemos a José Emilio Pacheco –Responde. “Digamos que no tiene comienzo el mar. Empieza donde lo hallas por vez primera y te sale al encuentro por todas partes” Mar Eterno Reí de la reversión cuestionaría. –Esto se pone bueno –pensé. –A ver. Se me ocurre un antipoema. –Agrega. Sucede que me creía navegando hacia el norte Y en cambio navego hacia el sur. Brújula descompuesta, Eres una suerte de mapa yerro Y a la vez una estrella. Fuimos interrumpidos por divagaciones torpes, característicos de dos errantes prematuros de la (Comúnmente mal llamada) “vida” –¿Están leyendo algún libro últimamente? –pregunta. –Fernando Ampuero. Toda su ...

La belleza y el horror coexisten entre nosotros

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Es difícil encontrar una película que recree una trama policial con un buen hilo pseudo romántico y con el tono místico que solo nuestro país puede darnos, a través de nuestras culturas antiguas antes de la llegada del colonialismo. Pero la hay (a mí de punto de vista). "BAJO LA PIEL", una película dirigida por Francisco Lombardi en 1,996, recrea eso a lo que nuestra sociedad ya está acostumbrada a ver, pero que aún no reconoce del todo.  Palle, un pequeño y tranquilo pueblo en el norte de nuestro país, es el escenario de varios asesinatos con un patrón en común: Aparecen solo sus cabezas cercenadas quirúrgicamente. El comisario Percy (un joven José Luis Martín Ruiz Barahona), quien está a cargo del caso, trata desesperadamente de resolverlo y encontrar al asesino serial. La presión mediática de los medios de comunicación que aún no calan del todo en la noticia y, la del alcalde del lugar (Jorge Rodríguez Paz) quien quiere que se termine ese tema para que no haya más i...